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20070804

21 LA MAGA SOPHÍA

Este año, los Reyes fueron SUMAMENTE generosos.
¿Los Reyes Magos?
No, los Reyes Ortíz, que son unos verdaderos magos.
Me trajeron el mejor regalo a parte de la vida.
Y de la familia que me dieron.
Y de la educación.
Y…
Bueno, si me voy a poner comparativo con todo lo que ya antes me han dado, me han traído sólo un muy buen regalo.
Sophía, se llama.
Es negra.
Un poco cuadrada.
Pero siempre dispuesta.
En cuanto la abres, empieza a trabajar.
Es lo más.
Me facilita demasiado el trabajo.
Además es muy viva.
Le roba a los vecinos.
Se apodera de su señal inalámbrica de internet y me permite estar conectado las 24 hrs del día.
Gracias a esto me he hecho adicto al YouTube.
Veo cientos de videos.
Entre mis preferencias musicales, está la grande: Liliana Felipe.
La conocí gracias a Susana Sabaleta.
Otra grande.
Parte de mi jardín de Las Suculentas.
Busco Liliana Felipe en YouTube.
Sólo hay un video de ella.
Pero es mi canción favorita de Liliana Felipe.
A nadie.
Interpretada por la cantautora.
Abro de inmediato el video esperando escucharla.
Me encuentro con una gran sorpresa.
Aparte de la canción.
Antes de empezar a cantar, tira una frase que me retumba en los oídos.
Me hace caer la ficha respecto a la obra que estoy trabajando.
Me abre sentido.
Me explica mucho del material con que cuento.
Corto el video para escuchar de nuevo la frase.
Seguramente, a muchos les parecerá una frase y ya.
Una frase interesante.
Una frase más.
Qué sé yo.
En mi caso, resulta ser el agua para esta tierra que estoy trabajando y me activa mucho.
La escucho de nuevo.
Y al final, el placer de escuchar por fin la canción.
A nadie.


20 QUE SE CUENTE UNA HISTORIA

Una de las premisas del trabajo.
Que se cuente una historia.
No quedarse en la pura experimentación.
Que se cuente una historia.
Es común escuchar que el teatro cuenta historias.
Personalmente no comulgo del todo con esa postura.
Creo que el Teatro es MUCHO más que sólo contar historias.
Para contar historias ya está el Cine.
Dicen que la Fotografía liberó a la Pintura de retratar la realidad.
Yo creo que el Cine liberó al Teatro de contar historias.
El teatro posee ya en sí mismo un valor narrativo.
Las obras teatrales que niegan la narración, narran la negación de la narración.
Por otra parte, hay múltiples narraciones.
Una narrativa como sucesión de acciones.
Una narrativa como línea anecdótica.
Una narrativa como temática; es puro paradigma, no es sintagmática ni anecdótica.
Una narrativa desde el puro valor de la palabra. Narrativa como léxico. A través de la palabra aparece lo poético. ¿Por qué se usaron esas palabras y no otras?
Y…
Si ya el Teatro trae impreso en sí mismo todos estos valores, ¿por qué la necesidad de remarcarlos?
¿Realmente la función del Teatro es contar historias?
En el caso de este texto, es una de las premisas del trabajo.
Que se cuente una historia.
¿Pero cuál es la historia?
Intentaré apelar más a los diferentes valores narrativos que a la simple función de contar historias.
Pero algo se contará, eso ni dudarlo.

19 ¿CÓMO INICIA?

El texto sigue avanzando.
Aún no tengo el inicio del mismo.
Debo encontrarlo.
Debe estar en concordancia con este mundo raro.
Establecer las reglas del juego rápidamente y quitarme eso de encima.
Debo plantear de buenas a primeras que este es un mundo raro.
Cuando te hablen de amores…
No sé cómo será, pero debe ser así.
Por lo general, soy de inicios lentos.
Me gusta tomarme mi tiempo al empezar.
Después toma cuerpo la cosa.
Y al final, una cadencia.
Cerrar con calma.
Encuentro una similitud entre mis textos y Bohemian Rapsody de Queen.
Similitud en términos de estructura.
Me gustaría que mis textos llegaran a ser lo grandiosa que es Bohemian Rapsody.
Y bueno, ¿cómo será el inicio?
Raro.
El inicio de una obra teatral no siempre concuerda con el inicio de la historia que la obra teatral contiene.
Sigo con el juego de voces.
Escribir para ciegos.
¿Estos personajes se conocían ya?
¿Es la primera vez que se ven?
Empiezo a jugar con voces al inicio.
Preguntas.
Armo algo y de pronto, ahí está, otra vez: Sanchís Sinisterra.
El inicio que he planteado me recuerda al inicio de “Ñaque. O de piojos y actores”.
Dos tipos buscándose.
Yo planteo sólo un tipo buscando a otro.
Uno busca y el otro ya está.
Pero el otro no espera al que lo busca.
Sólo está.
Él espera otra cosa.
No sé qué espera.
Pero algo esperará.
A Godot, posiblemente.
Armo un inicio a modo de voces.
Habrá que probarlo a ver si funciona.
Si es un error, se cambia y listo.
No miedo al error.

18 HISTORIAS FAMILIARES

Cuando estaba en el Seminario para ser cura, tenía un compañero con el que competía en cuestión de anécdotas familiares.
A ver quién en su familia tenía la historia más bizarra.
Su carta fuerte: la historia de su tía.
Resulta que la tía se embarazó muy joven y tuvo a la que fue la prima de mi amigo.
Las cosas siempre se repiten.
La prima se embarazó muy joven para así tener a la que es la sobrina de mi amigo.
Pero las cosas no siempre se repiten igual.
Cuando la prima se embarazó, a la tía le importó demasiado el que dirán.
Hizo desaparecer a la hija por un tiempo y fingió que ella estaba embarazada.
Sus hermanas la atendían con cuidado y cariño.
No sabían que la hermana tenía una panza falsa.
Le llevaban su atolito y demás cosas para que comiera.
Mientras tanto, la prima de mi amigo seguía desaparecida un tiempo.
No recuerdo cuál fue el motivo dado.
La cosa es que, cuando la prima “se alivió”, a la tía se le fue la panza falsa.
Y ahora tuvo dos hijas.
La sobrina de mi amigo creció pensando que su madre era su hermana.
Y que su abuela era su madre.
Por supuesto que, como suele pasar, odiaba a su hermana.
Sin saber que en realidad era su madre.
Las mujeres hacen cosas raras.
Se permiten más cosas.
Son más inmediatas.
Más viscerales.
No le temen a sus pasiones.
No se limitan tanto.
Es una buena contraposición al mundo masculino con el que quiero trabajar.
Puede servir.
Al final, las mujeres a fuerza se metieron en este relajo.

17 LA RELACIÓN DE DOS HOMBRES

Un universo masculino.
No me está costando tanto.
Pensé que sería más difícil.
Moverme de mi común.
Platicaba con mi amiga Gaby Vidal sobre su texto.
Ella está trabajando ahora el mismo tema.
Las relaciones entre hombres.
Cuando los hombres son heterosexuales, tienden a expresarse cariño con un velo.
Al menos en México es así.
Me explico:
Si un hombre le dice a otro que lo quiere, es porque son familiares directos.
O porque son súper amigos.
Pero hasta dentro de los súper amigos, se juega con eso.
Si le dan un abrazo con cariño a otro, inmediatamente empiezan con la joda.
Son putos, son putos, son putos.
Una forma de tomar distancia sobre sí mismos.
Sobre el cariño expresado.
¿Mecanismo de defensa?
Me encanta la cultura Argentina donde los hombres se saludan con un beso.
En México los hombres no se saludan con un beso, sólo los padres con sus hijos.
O por ahí algunos casos raros.
Hay un gran vestigio de machismo.
El saludo entre hombres es un apretón de manos y ya.
Un abrazo entre los más íntimos.
El abrazo es rico.
Te acerca al corazón del otro.
Al calor humano.
Pero eso cuando ya hay un espacio común.
El resto del tiempo se intenta mantener la distancia.
No vayan a pensar mal.
Y lo mejor, es tomarlo de joda, así se sale librado del paso.
No vayan a creer que somos.
Algo de todo esto puedo usar.
Seguirme riendo de esto.

16 ¿SOLUCIÓN ACERTADA?

No sé si esto es lo mejor, pero está funcionando.
Meter humor le está quitando todo el aire solemne al texto.
Y no rompe.
No hace ruido.
Buena señal.
Todo lo que hace ruido siempre termina por romperse.
Hay que hacerle caso a las intuiciones.
Me está ayudando a avanzar con relativa facilidad.
Y me divierte.
Hay placer en la escritura.
Me río con lo que va pasando.
Sigamos.
Se decidió que los personajes se llamen A y B.
No es de mi completo agrado.
Para alguien que siempre les pone nombres, es raro.
Se siente raro.
No precisamente hace ruido.
Lo de A y B en general comulga bastante bien con el resto de elementos que van conformando el texto.
Pero algo tendré que hacer para quedar completamente conforme respecto a la falta de nombres.
Fui prospecto a cura y tengo metido eso de querer andar bautizando a la gente.
Ya algo saldrá.
Un lugar sin escenografía, no hay presupuesto.
Hasta ahora viene bien.
No me estoy preocupando tanto por el espacio.
No por una falta de responsabilidad sobre lo escénico.
Últimamente me da por pensar que escribo para ciegos.
Me interesa más la palabra.
Cómo suena, cómo se va articulando.
Crear ritmos en el lenguaje.
Cómo se escucha.
Ya en Canto de plañideras empecé con la exploración de la voz más que del personaje.
Eso permitió juegos interesantes.
Lo que fue accidental se convirtió en un accidente afortunado.
Y en este momento, pensar en las voces me saca de pensar en nombres para los personajes y meterme así en automático a lo psicológico.
Sé que lo psicológico en los personajes es mi fuerte.
Y lo más fácil es apelar a mi fuerte.
A mi zona de seguridad.
Pero vale la pena jugar con otras cosas antes de eso.
Pienso en espacio oscuro.
No hay un lugar concreto.
Sólo se escuchan las voces.
Intento mantener el carácter lúdico en el texto.
Que haya un espíritu infantil.
Algo que traigo impreso.
En el Fraccionamiento donde vivo en Oaxaca, mis amigos son todos menores que yo.
No tengo amigos de mi edad.
Siempre me llevé con los niños de la cuadra.
Pero los tiempos cambian
Hemos crecido.
Ellos ya empiezan a tener hijos.
Yo sólo los veo admirado recordando cuando eran chiquitos y jugábamos fut bol.
Escondidas.
Burro castigado.
Y ahora ya crecieron.
Bueno, algo de eso puedo rescatar.
La nostalgia por los juegos de niños.
Un carácter festivo.
Etc.
Me parece que va funcionando.

15 VIDEO

Cortesía del YouTube.com, una selección de la película de Cantinflas.
A volar joven.
Son las escenas del avión.
Falta la parte previa donde se arma el enredo.
Pero con esto basta para ejemplificar.
Esto es parte de mi material de trabajo.
Vaya por el pochoclo.
O palomitas de maíz.
Pop corn.
Como quiera llamarles.



14 INICIAN LOS PROBLEMAS

El texto está avanzando.
Pero el tono poeticoso me está empezando a hacer ruido.
Si sigo así, de 15 cuartillas no voy a pasar.
Esto no va a dar para más.
Por buenas que sean las imágenes con que estoy trabajando.
Siento el texto solemne y no es lo que quiero.
¿Cómo salir de esta zona?
Por lo general, para salir de un mal paso, suelo recurrir al humor.
Esto en la vida.
Qué bonito carácter tiene su hermanito, le dicen a mi hermana.
O dijera mi primo Neto: me amamantaron con leche de payasita.
Bueno, una salida en este problema puede ser el humor.
Pero… ¿qué tipo de humor?
Es fácil caer en ser “chitochito”.
Contar chistes.
Apelar al humor inmediato.
No me llama la atención en este momento.
¿Entonces?
La última vez que estuve con Crisol trabajamos la técnica Clown.
El Gordo se fue a Ibiza a seguirse preparando en esa técnica y para el montaje de El Quijote estuvimos con eso.
Me gustaba la cuestión de no poder decir NO.
Si alguno proponía algo, el otro debía seguirlo o transformar la propuesta pero no podía negarse.
Y no puedes hacer lo mismo tres veces, necesitas evolucionarlo.
Eso daba juegos muy interesantes.
No es el clásico conflicto de alguien quiere algo y el otro se le opone y entonces ya, taran!!!
Hay conflicto.
El no poder negarse a la propuesta obliga a pensar en más posibilidades de acción.
Me interesa eso.
Aparte que me dejó la espina clavada porque mis impros en el taller no resultaban mucho.
Y cuando algo me trauma, es difícil que lo deje.
Oaxaqueño tenía que ser.
Terco.
Bueno, usemos el clown.
El cine me tira más línea.
Un gran clown: Cantinflas.
Gran cómico mexicano del que me gustan sus películas en blanco y negro.
Las últimas a color donde se pone socialista y a dar lecciones morales son fácilmente prescindibles.
Pero las primeras, donde es puro el personaje de Cantinflas… SON LO MÁS.
Y concretamente me gusta demasiado cuando trabaja junto a dos actores: Joaquín Pardavé y Ángel Garasa.
Con Ángel Garasa me matan dos películas: A volar joven y El supersabio.
Aunque en A volar joven, la participación de Ángel Garasa está sólo en las escenas del avión, es memorable.
El tipo de humor.
El tipo de personajes.
Los enredos que se dan, etc.
Bueno, me encanta.
Puedo usar esos elementos.
Tirarme al absurdo y jugarlo con este tono poeticoso.
Si no queda, pues va para afuera y se prueba con otra cosa.
Hay que equivocarse.
No tener miedo al error.
¿Quién soy yo para escribir cosas buenas al primer plumazo?
Naaaaaaa.
Siempre es bueno equivocarse.
Del error se aprende.
Y también hay que ser listos para reconocerlo y salir de él.
Pues venga, a ver qué puede resultar.

13 MAYORES CONSIDERACIONES

Sobre los diferentes puntos a trabajar.
Necesito apelar a mi propio imaginario.
Habitar yo ese mundo.
Pero trabajarlo para ficcionar.
El escritor escribe ficción.
Hace una relectura de la realidad.
Le da un nuevo sentido.
Para escribir diarios y proyectar mis problemas, ya está mi BLOG personal, no necesitaría escribir teatro y que la gente vaya a ver mi vida en escena.
¿A quién le interesa ver los traumas de otro?
Claro, a menos que sea alguien importante o con trascendencia mundial.
Pero a veces ni así.
Hueva y más hueva.
Mauricio Kartún dice que el teatro pertenece al espacio de lo sagrado.
La vida es el espacio de lo profano.
Lo profano no puede ser parte de lo sagrado.
A menos, claro, que eso profano sea alterado.
Se le quite su condición para que pueda ingresar al otro plano.
Y sí, esa es la tarea del escritor de ficción.
Al menos una de tantas.
Bien.
Sigamos.
Algo de pueblo y algo de ciudad.
Sobre lo de pueblo, regreso a mi referente más importante.
San Juan Teposcolula, Oaxaca.
El pueblo de mi papá.
En la Mixteca.
El país de las nubes.
Cuántos viajes a San Juan.
Cuántas cosas vividas en ese lugar.
Un eje vital en mi niñez.
Me viene un archivo enorme de imágenes.
Leyendas del lugar.
Personajes.
Ambientes.
Olores.
Sabores.
Me vincula directamente a mis raíces.
A una parte de mí que no viví.
Pero a la que pertenezco.
Es mi origen.
Me vincula directamente con mi padre.
Con esto puedo ir construyendo.
Es todo esto o apelar al imaginario de UN ACTOR que también es de pueblo.
Prefiero el mío.
Por facilidad, por vinculación directa y por egocentrismo.
La parte de la ciudad… es mucho más común.
No es necesario romperse la cabeza.

12 VA DE NUEVO

Otra vez a coser.
Hay que hacer flores.
Gracias, abuela.
Miro la lista de elementos.
En general me son cercanos.
Ya antes he trabajado con ellos.
Hay dos caminos posibles respecto a las solicitudes.
El primero, es platicar con los que tienen alguna solicitud precisa de trabajo.
Problemas con mi padre.
Problemas con mi hermano.
Puedo platicar y preguntarles concretamente qué de eso quieren trabajar.
Cuál es su problema para poder abordarlo.
O…
La otra, es sólo tomar la línea tirada y trabajarla desde lo que yo tengo.
Lo más fácil es seguir esta segunda opción.
No me veo de psicólogo preguntándoles sobre sus problemas para ver cómo vamos a resolverlos con el texto.
Además no soy biógrafo, no voy a escribir la vida de ellos.
Prefiero apelar a mi propio imaginario en lugar de buscar en el de ellos.
Bien.
Problemas con el padre.
Yo tuve muchos problemas con mi padre.
Principalmente falta de comunicación.
Nuestra relación era un tanto lejana.
Había mucho amor, eso sí, pero platicábamos poco.
Cuando me llevaba a la escuela me veía forzado a platicar con él aunque no sabía de qué hablar.
Él me forzaba a platicar.
Y yo me sentía obligado.
Eso hacía más grande la distancia.
Problemas de confianza, les llamaba él.
Bueno, puedo trabajar con esto.
La ventaja de que eso ya esté resuelto es que da distancia y puede ser tocado sin problemas.
No abre yagas y deja el camino libre.
Problemas con mi hermano…
Esto sí está más difícil.
Mi relación con mis hermanos ha sido siempre muy buena.
Al menos con los hermanos oficiales.
Con mi hermano, concretamente, sólo nos peleamos dos veces.
A los puños.
Que decir que a los puños es un decir.
Porque ninguno sangró ni nada de eso.
Sólo nos alteramos.
En 25 años sólo dos veces.
Bueno, acá sí habrá que buscar más posibilidades.
Algo habrá que inventar.
Relaciones entre hombres sin que por eso la obra se atreva a pertenecer al llamado “teatro gay”.
“Teatro gay”.
¿Qué es eso?
Nunca he podido entender eso de “Teatro gay”.
“Danza gay”.
“Cosas gay”.
Puro mercadeo.
Fuera de eso, trabajar una obra donde prime lo masculino es un reto.
Mi mundo es muy femenino.
Crecí casi de la mano de mi madre.
Mi hermana fue siempre una presencia en mi vida.
Conviví, amé y admiré a mis abuelas.
Prácticamente el peso de mi formación lo tuvo la imagen femenina.
Y si soy honesto, mi escritura tiene mucho de eso.
Mi primer texto es sobre dos hermanas.
El segundo es sobre una abuela y su nieto.
El tercero es sobre mujeres en un rito.
Mi escritura es muy femenina y no me da pena decirlo.
Ahora debo trabajar la imagen masculina.
A ver qué pasa.
Relaciones familiares es un tema muy recurrido por mí en la escritura.
Lo mismo la muerte.
Lo mismo lo rural.
Lo infantil.
Lo lúdico.
Con esto no hay problema.
Ya antes lo he trabajado, pero aún hay mucho por decir al respecto.

11 DECISIONES

Nueva reunión.
Otra lectura del texto.
El texto les genera dudas.
Yo comparto esas dudas.
Ahora que el material escrito va tomando mayor cuerpo, hay que poner algunas cartas en la mesa para mayor claridad.
Retomamos el material que LA DIRECTORA, UN ACTOR, OTRO ACTOR y ASISTENTE DE DIRECCIÓN ya habían trabajado antes de llamarme.
El material que está resultando ahora les gusta y les parece bien la exploración.
Pero este es un trabajo de todos, no sólo mío, así que hay que tomar acuerdos respecto al texto para ver hacia dónde llevarlo.
Queremos hacer este trabajo por el gusto de hacerlo.
Queremos que haya algo de cada uno más allá de la entrega que tendrá en su respectivo rol.
Cada uno expone lo que quiere trabajar con esta obra.
Y lo que quiere que el texto tenga.
Abordar problemas que tengo con mi padre.
Intentar resolver problemas con mi hermano, reconciliarme con él.
Dos personajes.
Aprovechar cierto parecido físico que tienen los actores.
Espacio indeterminado. Si es sin escenografía, mejor, porque no hay presupuesto.
La soledad.
Los recuerdos.
Las relaciones familiares.
La melancolía.
Algo rural y algo de ciudad.
Exploración sobre las relaciones entre hombres sin que por ello el texto fuera de temática gay.
Cosas prohibidas. Restricciones.
La desolación.
El olvido.
La muerte.
Cosas simples.
Lo lúdico en la infancia.
Que el texto tenga una historia; no por estar en el tono poético o carecer de acotaciones se quede en la “experimentación” sin historia que se cuente.
Que sea entrañable.
Con todos estos elementos hay que preparar la ensalada.
Estos son los retazos de tela para trabajar.
Un vestido.
Una colcha.
Una cortina.
Eso aún no es claro, pero ya hay tela.

20070727

10 TALLEREEMOS EL TEXTO

El trabajo ahora se centraría en las cuartillas pasadas pero entrego el material un poco más avanzado.
Los actores lo leen.
Leen de una forma.
Leen de otra.
Alternan los personajes.
En general me gusta cómo suena.
Ya va tomando forma de algo más concreto.
El equipo expone dudas y comentarios.
¿La idea de los otros es sólo para uno?
¿Qué le preocupa a A?
B es más seductor.
¿Cómo se llaman?
Que se llamen A y B.
No puedes imaginar algo cuando no lo has visto.
Cuidado con el extremismo.
Quiero dejar de tener miedo.
Me gusta el abuelo.
Lo lúdico funciona.
Sigo viéndolo en cámara negra, sólo actores, sin escenografía.
Es más claro pero me quedan dudas.
¿No va a tener acotaciones?
Me gusta el lenguaje.
Terminamos con los comentarios.
Apunto.
Una nueva lectura.
En la próxima reunión trabajaremos de nuevo el texto.

09 NUEVO ENCUENTRO CON LA MÁQUINA

Otra vez de noche frente a la computadora.
El material funcionó, le gustó al equipo.
Pero no debo preocuparme porque el material guste.
Cuando se quiere que la obra sea buena, uno se preocupa por el efecto y no por la obra.
Ya me pasó esto durante el año de becario de la f,l,m,
Dejé de escribir para mí y empecé a escribir para que mis compañeros y tutor me dijeran: ahora sí te quedó bien. Ahora sí me gusta.
Estuve atorado más de medio año con un texto no sabiendo cómo escribirlo porque a mis compañeros no les gustaba.
Quita eso porque no me gusta.
Me es más interesante por acá.
Me gustaba más lo otro.
Me di cuenta muy tarde.
No pienso caer de nuevo en eso.
Tengo la gran oportunidad de escribir otra vez para mí, aunque el material de partida no sea mío.
Leo las cuartillas de nuevo.
Me gustan.
Saco mi libretita y veo las anotaciones.
Claridad en los personajes.
¿Quiénes son?
No lo sé.
Me han dicho que mi fuerte en la escritura es la psicología del personaje.
Que la abordo muy bien.
Pero en este momento no tengo ni idea de quiénes son estos dos.
¿Son dos?
Veo el resto de las anotaciones.
Palabras, frases.
Lo que más me llama es la frase de la naranja.
Para el siguiente encuentro trabajaremos con las mismas cuartillas que llevé, no es necesario llevar material nuevo.
Pero quiero seguir escribiendo.
Estoy emocionado y tengo miedo de que esta sensación primera con la que partí hacia estas cuartillas, desaparezca.
Empiezo a trabajar con la idea de la naranja.
Idea de cosas sencillas.
Altores de monedas.
Recuerdos que no son míos pero que anhelaba que fueran.
Melancolía.
Meto a un abuelo, que no quede fuera el pobre.
El abuelo se me contrapone de inmediato con un niño, pero no quiero que uno de los personajes sea un niño.
En mis textos anteriores traté el tema de la niñez. Tengo personajes infantiles.
Aún tengo mucho para trabajar con ese tema.
Pero acá no quiero ver a cualquiera de los actores haciendo de niño.
Pero la niñez no necesariamente implica ver a un niño en escena.
Sobre lo infantil, ese es el punto.
Que el texto tenga algo muy lúdico, un aire infantil.
Puedo usar lo de los altores de monedas, o lo de los legos que dijo otro actor.
Prohibido hablar del pasado.
Pero al mismo tiempo está lo de los recuerdos.
Y sí, el mecanismo más primitivo del conflicto es uno quiere algo y otro se le opone.
Pero acá no hay una oposición.
¿Hay conflicto?
Un conflicto con el medio puede resolver esto.
Que tengan un conflicto con alguien externo.
¿Con quién?
Bueno, yo empecé a hacer teatro con una obra de Sanchís, la directora está usando un método de Sanchís, pues sigamos Sanchistianos, que los personajes tengan un conflicto con el público.
Pero en lo personal no me gustan los textos que hacen referencia directa al público.
Señores del público, a ustedes les hablo, despierten y golpeen al autor de esto, al director, sálganse del teatro, etc.
Ya lo he visto y no me gusta.
Me gusta por ejemplo en Sanchís, hace que el público se cuestione su papel en el teatro sin que por eso lo estén retando directamente.
Es lo mismo cuando te dan consejos y los aborreces a cuando escuchas algo que no es precisamente para ti pero que sientes te toca, logras un grado de identificación mayor que cuando te dicen las cosas directamente.
Bueno, hablemos del público sin que necesariamente sea el público.
Entran al juego “los otros”.
Le quieren robar los recuerdos a A y B.
Sigo sin saber quiénes son los personajes. Por el momento, mientras aún no los conozca, que se queden como A y B hasta encontrarles nombre.
Dos personajes en busca de nombre.
Naaaaaaaaaaaaaaaa.
A ver hasta dónde da todo este material y qué tanto puedo estirarlo.
Sigo con el estilo poeticoso.
Buscando ritmo en el lenguaje.
No hay personajes claros.
No hay acotaciones.
Sólo imágenes y palabras a trabajar.

08 LA HORA DE LA HORA

Llegamos al ensayo.
Hacemos algunos ejercicios con los ojos cerrados para sentir al otro.
Me gustan estos ejercicios, me hacen sentir en un proceso diferente.
Me hacen sentir que hago teatro.
No creo en los dramaturgos de escritorio.
Dudo mucho de ellos.
Sí, el dramaturgo ve mundos y personajes, no escenarios y actores, pero ¿cómo sentir que lo que se está escribiendo realmente puede ser potencia de algo escénico si no se conoce lo escénico?
¿Cómo saber que un diálogo puede ser dicho por un actor si nunca se lee en voz alta?
He escuchado a dramaturgos que dicen: Eso es problema del Director, eso es problema del Actor, eso es problema del Escenógrafo, del Vestuarista, etc… ¿Pero es en verdad un querer motivar a esos otros a que trabajen con los elementos que el Dramaturgo está proponiendo y dispararles así su propia creatividad o simplemente es una falta de responsabilidad y querer lavarse las manos ante las incapacidades propias del escritor?
Puede ser cualquier cosa de esas, es cuestión de hacerlo conciente.
En mi caso, puedo decir que mi forma de escribir cambió completamente el día que tuve que hacer algo en escena.
De por sí empecé en el teatro no queriendo escribir, sino queriendo actuar.
En Crisol hice algo de taller con el grupo.
Todo un proceso de montaje y 115 funciones de una obra como Asistente de director.
Audicioné dos veces para entrar al CUT.
Clases en la UNAM donde tuve que ser actor.
Y terminé siendo Dramaturgo.
Pero todo sirve.
Y este proceso es un gran respiro.
Llevo ya 2 años sin hacer algo escénico.
La simple idea de participar es ya sumamente persuasiva.
Despertar mi diálogo con la escena y levantarme del escritorio en que he estado últimamente.
Por otra parte, me interesa mucho trabajar con la directora.
Y bueno, acá estoy haciendo estos ejercicios.
Terminamos y seguimos trabajando con los actores.
Paco, ¿Como para cuándo puedes empezar ya a escribir?
Y… bueno, ya traigo algo.
Saco las copias de las cuartillas y las entrego.
Las ven como el niño que está abriendo un regalo.
Se organiza la lectura.
Un actor es A.
Otro actor es B.
Terminan de leerlas.
Silencio.
La pucha, seguro no les gustó y reconsiderarán el haberme elegido.
Nos encanta.
Está buenísimo.
Fuera la idea de los hermanos y el abuelo.
Ésta es la línea.
Que se quede con ese tono.
Respiro aliviado.
Que la obra trate sobre el tiempo dado a las cosas.
Alguien que olvidó lo que es.
¿Los personajes se conocen? ¿Quiénes son?
¿Qué son? Hermanos, amigos…
¿Los personajes se conocen o no?
¿Para qué dicen lo que dicen?
Que la obra trate de las cosas sencillas.
Recuerdos que no son míos pero anhelaba que fueran.
Que hable más de la melancolía.
Sobre el miedo al conocimiento.
Me lo imaginé en cámara negra.
Que no haya un espacio concreto, así nos ahorramos el trabajo de buscar varo para la escenografía.
Terminamos la sesión con la consigna de que estudiarán las cuartillas para ver hacia dónde irá ahora el proceso.
Lo que quiero es que todo te ayude a escribir, dice la directora.
Cerramos.
Alguien saca una naranja.
La pela y comparte.
Otro actor dice: hace mucho no veía a alguien comerse una naranja en gajos. La partes y te la comes, o te la tomas, pero no la pelas y te la comes.
La frase me llama la atención.
Apunto todo eso.
Seguro servirá.

07 EL ENFRENTAMIENTO CON LA MÁQUINA

La noche como cómplice.
Sólo yo frente a la computadora.
Abro mi libretita donde he anotado algunas cosas.
¿Qué puedo hacer con esto?
¿Cómo coser algo?
Me siento como mi abuela.
Tomaba retazos de tela y cosía colchas para la cama.
Lo más simple hubiera sido unir un pedazo de tela al otro e intentar que combinara y hacer así una colcha de retazos como las que ya he visto en otro momento.
Pero no.
Mi abuela tomaba los retazos de tela que conseguía o le traían mis tías y los recortaba en círculos.
Después, con cada círculo hacía el pétalo de una flor.
Unía un pétalo con otro.
Una flor con otra.
Así hasta terminar.
Y ¡tan-tan! Habemus colcha.
Las colchas de mi abuela eran únicas.
Bueno, pues algo así puedo hacer.
Intentaré no quedarme sólo en coser los retazos de manera que combinen para librarme del trabajo.
Hay que hacer flores.
Como mis flores amarillas y blancas de la mañana.
Un problema del escritor es enfrentarse a la página en blanco.
Un tema tratado por tantos.
La maestra Josefina Vicens me es hasta ahora la más memorable.
Y ahora me toca enfrentarme a la página en blanco.
Una leve diferencia a mis anteriores enfrentamientos: no estoy partiendo de una imagen mía, estoy partiendo de inquietudes que, una directota, una asistente de dirección y dos actores, me han ido soltando.
Yo puedo escribir lo que se me dé en gana, pero este es un trabajo colectivo.
Intentaré apegarme a esa consigna y respetar sus inquietudes.
Aunque ahora tengo esta sensación que me dejó la imagen del campo.
La idea de la obra de los dos hermanos y el abuelo no me llama en absoluto.
Le he dado vueltas y me resulta demasiado artificial.
Y de alguna forma me recuerda a mi texto “Punto de Cruz”.
Pero con un abuelo en lugar de una abuela.
Aunque acá o saldrá el abuelo.
La cosa es que me parece que ya abordé eso y no tengo algo nuevo al respecto.
¿Entonces qué hacer?
Bien, apelo a mi trabajo inmediato anterior. La obra “Canto de Plañideras”.
Apelo en cuestión de estilo.
Me gustó trabajar de esa forma.
Buscar polifonías en el habla.
Buscar ritmo.
No apelar tanto al personaje sino más a la palabra.
Y eso me permite quedarme con la imagen que me generó esta sensación que tengo.
Bueno. Empiezo a escribir.
Va saliendo algo, pero suena poeticoso.
Tengo ese vicio.
En un certamen de dramaturgia donde estuve de finalista, los jurados pensaron que mi obra la escribió una mujer poeta.
Ahora voy entendiendo porqué.
Bueno, como material primero creo que funciona.
No hay personajes, sólo diálogos.
Me gustan las imágenes que van saliendo y de alguna manera, me ayuda a subirme a un posible barco sobre el cual indagar.
No sé si es que aún tengo fuerte la sensación de la mañana o si en verdad he logrado trasladarla al texto, pero lo que leo me dispara a ese momento aunque le he ido agregando los demás elementos.
En cuestión de estilo es parecido a mi trabajo anterior pero en este momento no importa.
No quiero preenjuiciarme con que voy a repetirme.
Sí, como escritor espero no repetirme, pero en este momento es muy pronto para poner esa barrera.
Releo y me gusta.
Un amigo se conecta al msn y se lo enseño.
Me gusta mucho, ¿pero quién lo dice?
Tiene razón.
Por una parte, puedo dejarlo así como en Canto de Plañideras, ¿pero eso sirve para este trabajo?
Bien, lo dividiré para dos personajes.
¿Nombres?
Miguel y Rodrigo, como los actores.
No, me mata todo el texto poner nombres.
Cosa rara, yo soy de poner nombres y creo en los nombres de los personajes.
Siempre he creído que nombrar al personaje me ayuda a conocerlo y que su nombre dice mucho del personaje mismo.
Nombre es destino, decía un maestro.
Pero acá los nombres no me están funcionando.
Hacen ruido al lado de esta cosa rara y poeticosa del lenguaje.
Y todo lo que hace ruido termina por romperse.
Bueno, por ahora lo más simple es seguir con la línea tirada por la directora.
A y B.
Simple.
De los nombres me preocuparé después.
Hago la división.
Salen cinco cuartillas.
Contienen algo de las palabras que me dijeron los actores y la directora resultado de su trabajo previo.
La sensación que me dejó el campo en la mañana.
Algunas palabras y frases que yo fui recuperando en las impros.
Ambiente de pueblo y un poco de ciudad.
Más o menos va respetando lo que se ha ido soltando.
Lo presentaré y a ver qué sucede.

20070726

06 LA IMAGEN REVELADORA

Mauricio Kartún habla del poder revelador de las imágenes.
Nos contó en clase la anécdota de cómo García Márquez encontró el tono para “Cien años de soledad” manejando en la autopista a Acapulco.
En mi caso sucedió algo similar.
No me siento García Márquez.
Pero hay una anécdota parecida.
Rumiando el material que se me estaba dando, no encontraba la forma de abordarlo.
Pero lo rumiaba.
Fui con mi hermana al pueblo de mi cuñado.
Cuando recién manejas, quieres manejar todo el tiempo.
En mi caso ya llevaba un rato haciéndolo, pero las salidas con el carro en carretera habían sido pocas.
Tenía un poco de temor pues, yendo a Oaxaca (manejando yo), estuvimos a punto de accidentarnos mi tía Nola, mi hermana, mi primo Neto y yo.
Y a pesar de mi aparente seguridad al seguir manejando, siempre un leve cosquilleo en la entrepierna se hacía presente al tomar el volante en carretera.
Se me presentaba una oportunidad de quitarme el temor.
Domingo por la mañana, regresamos de Morelos al DF por la carretera que llega a Xochimilco.
Estamos cerca de celebrar las fiestas de muertos en México.
El campo se viste con los colores característicos de la época gracias a las flores de la estación.
Vengo yo al volante, el sol de las 9 am me da en la cara y no he terminado de despertar aunque juro que sí para que mi hermana pueda seguirse maquillando (tiene concierto al mediodía en Bellas Artes) y para que no me quite del volante.
El sol molesta un poco.
Empieza a hacer calorcito.
Un calorcito rico.
El DF ya está cerca.
Y ahí, justo dando la vuelta en una curva, se descubre ante mí.
Un campo lleno de flores.
Flores amarillas y blancas.
Pequeñas y demasiadas.
Inundan el campo.
No sé si producto del calorcito rico, o de que no he despertado al 100 %, o de lo cercana que está la ceremonia del Teonanacatl o de qué sé yo, pero siento que las flores van subiéndose al carro y me inundan.
El sol alumbra el campo y las flores se mueven con el aire.
Amarillas y blancas.
Unas entre otras.
Por todas partes.
Ya llegamos al DF con todo su tráfico y smog, pero la imagen del campo con flores sigue fuerte en mi mente.
Algo de eso debe haber en el texto.
La obra debe tener esto.
Algo que a mí me inunde, que me haga creer que sigue estando aún cuando ya pasó.
Campo – Ciudad.
Flores amarillas y blancas.
No sé qué signifique esto pero tengo ganas de escribir.
De capturar esta imagen.
De capturar esta sensación.
Estoy entusiasmado.

05 MAYOR SUSTENTO

Otra vez los actores presentan la tarea que les dejaron.
Otra vez me suena azotado.
Melodrama telenovelero.
No tengo nada contra el melodrama, para mí es un género más y punto.
Lo que no me gusta es el melodrama baratero: gritos, llanto, sufrimiento.
Un joven escritor hablando por teléfono con su madre y reclamando cosas.
Un tipo que se va a despedir de su madre muerta.
Por momentos les falta gritar: ¡Toritoooooooooooooo!
Pero hay una constante que entre todo esto se va repitiendo.
Todo el tiempo hablan de recuerdos.
El joven escritor habla de recuerdos con su madre.
El hombre que se está despidiendo habla de recuerdos.
En todos los ejercicios anteriores se ha estado hablando de recuerdos.
En todos mis textos previos he trabajado con los recuerdos.
Mecanismo disgresor, le llama Mauricio Kartún.
Amplían el universo de la obra.
Bueno, de alguna manera hay ya algo más concreto para trabajar.
Otra vez un poco de improvisaciones.
Ay B.
Nuevamente van saliendo palabras reiterativas.
Deseo.
Secreto.
Cosas destructivas.
Recuerdos.
Prohibido hablar del pasado.
Conflictos familiares.
Pueblo-ciudad.
Olvido.
Desencuentros.
Espera.
Todo esto va siendo un material que no sé cómo voy a trabajar.
Algo saldrá.

04 MONÓLOGOS QUE NO TRASCIENDEN

El siguiente ejercicio fueron unos monólogos que la directora encargó a cada uno de los actores.
Una vez más, ellos presentan el material.
Yo con libreta en mano.
Una vez más, no sé qué recuperar.
Veo el material y lo siento azotado. Muy lejano a mí.
No es que yo no sea azotado, pero de alguna manera me implantaron el prejuicio contra todo lo que tenga que ver con llanto y con la aparente profundidad que da la cara triste de un actor.
Gracias por ese implante, me ha servido.
Otra vez aíslo sólo palabras.
Algunas frases que van saliendo.
Terminan de presentar su trabajo.
Ahora los actores hacen improvisaciones que la directora va guiando.
Me recuerda los ejercicios que hacía en clase de dirección.
O en la única clase de actuación que tomé en CasAzul con Teresina Bueno.
O en los talleres con mi grupo de teatro: Crisol.
A y B.
Uno quiere algo y el otro se le opone.
El mecanismo más primigenio del conflicto.
La directora lo toma de lo que ha aprendido de José Sanchís Sinisterra.
Una cosa más en común.
Yo empecé a hacer teatro por culpa de Sanchís Sinisterra.
Ñaque. O de piojos y actores. Obra de Sanchís con la que me inicié como asistente de director con Crisol y por la que ahora ando donde ando.
Los actores cumplen sus roles de A y B y van haciendo cosas.
Van soltando prenda.
Terminan.
Sacamos conclusiones de la presentación.
¿Te ayuda algo de esto? Me pregunta la directora.
Y… un poco.
No me ayuda a detonarme nuevas ideas de texto.
Tampoco me aporta en referencia a la idea de texto que ellos presentaron.
Palabras sueltas.
Frases.
Inquietudes.
Van tirando retazos de tela con los que habrá que tejer algo que esperamos sea alta costura.
Terminamos la sesión.
Nos despedimos y quedamos para el siguiente encuentro.
En la plática fuera ya del trabajo, empiezan a soltar cosas que me van atrayendo y las anoto.
Igual y en una de esas, sirven.

03 UNA POSIBILIDAD POSIBLE

Hay una idea de texto que los actores han elaborado dentro del proceso que tuvieron antes de contactarme.
Uno de ellos es de Provincia.
El otro es de la Capital.
Se conocen hace tiempo y son amigos.
El de la Capital siente envidia hacia el de Provincia porque le cuenta cosas de su pueblo que el de Capital no vivió y no podrá vivir.
Anécdotas de niñez, etc.
Un imaginario al que el de la Capital puede acceder sólo por referencias mas no por experiencia.
Quieren que en la obra se encuentre eso.
Los actores tienen cierto parecido físico.
Hay que aprovecharlo, que sean hermanos, me dicen.
Dos hermanos separados en la infancia que ahora se reúnen.
Su abuelo los maltrataba y uno de ellos huyó.
Dejó al otro.
Ahora ya son grandes y se re encuentran.
Uno creció en la ciudad y otro en el campo.
Hace mucho que no se ven.
¿Cómo justificar la separación?
La mamá y el hermano ayudaron a huir al pequeño.
El abuelo los maltrataba.
El que se quedó con el abuelo se quedó para no abandonar a su madre.
El que se fue, olvidó su origen.
La madre ha muerto y por eso se vuelven a encontrar.
Se le pueden ir encontrando más justificaciones.
Una mejor o peor que la anterior.
En lo personal, no me gustan, pero no descarto la idea.
Habrá que darle el beneficio de la duda, en una de esas y pega.
Empezaré a trabajar sobre eso a ver si es en verdad material con potencia a ser trabajado.

20070724

02 EL RITO

Desde pequeño he estado vinculado a la medicina tradicional oaxaqueña.
He sido católico practicante por convicción propia.
Estuve en el Seminario para ser cura.
Consumo hongos alucinógenos en medio de un ritual prehispánico.
Intento orar.
¿A qué esto? El rito.
Tengo una visión ritual de las cosas e intento que eso quede plasmado en mi trabajo.
Cosa curiosa. El primer paso que hemos dado en este proceso es hacer un ritual de inicio para que las cosas marchen bien y lleguemos a algún lado. No sabemos a dónde, pero que lleguemos.
Una vela.
El deseo que todo salga bien.
Las ganas puestas.
Terminamos nuestra pequeña ceremonia.
Empezamos el trabajo.
Lo primero: la directora nos pone un ejercicio. Cada uno va contando una historia que empiece a armar ahí en el momento y la va alternando a la palmada con una historia real que nos haya pasado y sea importante.
Uno por uno.
Tomo mi cuadernito e intento anotar cosas importantes que ayuden a la escritura de la obra.
No encuentro nada.
Me gusta lo que van contando los actores y lo que conté yo.
Pero nada que me resuene para iniciar la escritura de un texto posible.
Me ayuda a conocer mejor a los actores, su mundo, sus inquietudes… pero nada que me dispare cosas para el texto.
Anoto palabras aisladas que me resuenan porque han sido parte de mi trabajo en otros momentos, pero nada nuevo.
Oscuridad.
Tristeza.
Prohibiciones.
Soledad.
¡Qué deprimentes que estamos!
Al final, esa máxima que todas las malas obras se basan en la violencia y que ninguna obra ha podido prescindir de ella, cada vez la voy entendiendo mejor.
Habrá que hacer algo para salir de esta zona o evitar no nadar sólo en ella.
Terminamos este trabajo y pasamos a una serie de improvisaciones que hacen ambos actores con unas líneas que ya les había tirado antes la directora.
Sólo presentan tópicos.
Gritos.
Llanto.
La gente que pasa voltea extraña a ver qué sucede en esa sala. ¿A quién están matando?
Yo no sé qué anotar.
Qué rescatar de todo esto.
Terminamos la sesión.
Sacamos conclusiones.
Hablamos sobre lo que se hizo.
Yo no sé qué se hizo, pero los actores y la directora me contagian su entusiasmo.
La directora les deja tarea a los actores para la próxima sesión.
Nos despedimos.
Ya veremos el próximo día.